20140904

Hoy he despedido a mi Asistente

Hoy he despedido a mi Asistente
¿Por qué lo he despedido?

Era mi 37º cumpleaños, mi humor no estaba muy bien que digamos.

Aquella mañana, al despertar me dirigí a la cocina para tomar una taza de café a la espera de que mi marido me dijese: Feliz cumpleaños querida!

Pero no me dijo ni buenos días...

Y me dije a mí misma: ¿Ese es el hombre que yo me merezco?

Imaginaba: "Los niños seguro que se acordarán". Pero cuando llegaron para desayunar no dijeron ni una palabra. Así, salí de casa bastante desanimada, pero me sentí un poco mejor cuando entre en mi oficina y el becario universitario me dijo: "Buenos días, ingeniera, Feliz cumpleaños!"

Finalmente alguien se había acordado...

Trabajamos hasta el medio día, cuando un hombre que es mi asistente entró en mi despacho, diciendo: "Sabe Ingeniera.......hace un hermoso día y ya que es el día de su cumpleaños, podíamos almorzar juntos, solos usted y yo..."

Acepte, y fuimos a un lugar bastante reservado.

Nos divertimos mucho, y en el camino de vuelta, él propuso: "Con este día tan bonito, creo que no deberíamos volver a la oficina. Vamos hasta mi apartamento, y allí podemos tomar una copa."

Fuimos entonces para su apartamento, y mientras yo saboreaba un Martíni, él dijo: -"Si no le importa voy un momento hasta mi cuarto a ponerme una ropa un poco más cómoda."

"Está bien, como quieras", -respondí.

Pasados cinco minutos, más o menos, él salió del cuarto con un enorme Pastel con 37 velitas, seguido por mi marido, mis hijos, mis amigos y todo el personal de la oficina.

Y todos cantando, "Cumpleaños Feliz...!".

Y allí estaba yo, desnuda, sin sostén ni braguitas, echada en el sofá del salón... esperando al cabrón ese!!!

Por eso eché a ese mamón...

Esas cosas no se hacen....

20140902

Ana y el caballo

Pongamos que un chico llamado Luis se siente atraído por una mujer llamada Ana. Él le propone ir juntos al cine, ella acepta, se lo pasan bien. Unas pocas noches después él le invita a ir a cenar, y de nuevo están a gusto. Siguen viéndose regularmente, y un tiempo después ninguno de ellos ve a ningún otro. Entonces, una noche cuando van hacia casa, un pensamiento se le ocurre a Ana y, sin pensarlo realmente, dice:

– ¿Te das cuenta de que justo hoy hace seis meses que nos vemos?

Y entonces se hace el silencio en el coche. A Ana le parece un silencio estruendoso. Ella piensa:

– Vaya, me pregunto si le habrá molestado que yo haya dicho eso. Quizás se siente restringido por nuestra relación; quizás crea que yo estoy tratando de forzarle a alguna clase de obligación que él no desea, o sobre la que no está muy seguro.

Y Luis esta pensando:

– Vaya. Seis meses.

Y Ana piensa:

– Pero yo tampoco estoy segura de querer esta clase de relación. A veces me gustaría tener un poco mas de libertad, para tener tiempo de pensar sobre lo que yo realmente quiero, que no mantenga en la dirección a la que nos estamos dirigiendo lentamente... Quiero decir, ¿hacia dónde vamos? ¿Vamos simplemente a seguir viéndonos en este nivel de intimidad? ¿Nos dirigimos hacia el matrimonio? ¿Hijos? ¿Una vida juntos? ¿Estoy preparada para este nivel de compromiso? ¿Conozco realmente a esta persona?

Y Luis piensa:

– Así que eso significa que fue... veamos... febrero cuando comenzamos a salir, que fue justo después de dejar el coche en el taller, o sea que... veamos el cuentakilómetros... ¡Leche! Tengo que cambiarle el aceite al coche.

Y Ana piensa:

– Está disgustado. Puedo verlo en su cara. Quizá estoy interpretando esto completamente mal. Quizás quiere más de nuestra relación, más intimidad, más compromiso; quizá él ha notado antes que yo que yo estaba sintiendo algunas reservas. Sí, apuesto a que es eso. Por eso es tan reacio a decir nada sobre sus propios sentimientos: tiene miedo de ser rechazado.

Y Luis piensa:

– Y voy a tener que decirles que me miren la transmisión otra vez. No me importa lo que esos imbéciles digan, todavía no cambia bien. Y esta vez será mejor que no intenten echarle la culpa al frío. ¿Qué frío? Hay 30 grados fuera, y esta cosa cambia como un camión de basura, y yo les pago una pasta a esos ladrones incompetentes.

Y Ana está pensando:

– Está enfadado. Y no puedo culparle. Yo estaría enfadado, también. Dios, me siento tan culpable, haciéndole pasar por esto, pero no puedo evitar sentirme como me siento. Simple y llanamente, no estoy segura.

Y Luis piensa:

– Probablemente me dirán que sólo tiene tres meses de garantía. Eso es justo lo que van a decirme, los capullos.

Y Ana está pensando:

– Quizá soy demasiado idealista, esperando que venga un caballero en su caballo blanco, cuando estoy sentada al lado de una persona perfectamente buena, una persona con la que me gusta estar, una persona que realmente me importa, una persona a la que parezco importarle realmente. Una persona que sufre por causa de mis egocéntricas fantasías románticas de colegiala.

Y Luis piensa:

– ¿Garantía? ¿Quieren una garantía? Les daré una garantía. Cogeré su garantía y la...

– Luis –dice Ana en voz alta.

– ¿Qué? –dice Luis, sorprendido.

– ¡Por favor, no te tortures así! –dice ella, con un inicio de lágrimas en los ojos. Quizá nunca debí haber dicho... Oh, Dios, me siento tan...

Ana se interrumpe, sollozando.

– ¿Qué? –repite Luis.

– ¡Soy tan tonta! –solloza Ana–. Quiero decir, ya sé que no hay tal caballero. Realmente lo sé. Es estúpido. No hay caballero, ni caballo.

– ¿No hay caballo? –dice Luis.

– ¿Piensas que soy tonta, verdad? –dice Ana.

– ¡No! –dice Luis, contento por fin de conocer la respuesta adecuada.

– Es sólo que... sólo que... necesito algo de tiempo –dice Ana.

Hay una pausa de 15 segundos mientras Luis, pensando todo lo rápido que puede, trata de decir una respuesta segura. Finalmente se le ocurre una que cree que puede funcionar:

– Sí –dice Luis, tocando su mano.

– Oh, Luis, ¿realmente piensas eso? –dice ella.

– ¿El qué? –pregunta Luis.

– Eso sobre el tiempo –dice Ana.

– Oh, –dice Luis–, sí.

Ana se vuelve para mirarle y fija profundamente su mirada en sus ojos, haciendo que él se ponga muy nervioso sobre lo que ella puede decir luego, sobre todo si tiene que ver con un caballo. Al final, ella dice:

– Gracias, Luis.

– Gracias –dice Luis.

Entonces él la lleva a casa, y ella se tumba en su cama, un alma torturada y en conflicto, y llora hasta el amanecer, mientras que Luis vuelve a su casa, abre una bolsa de patatas, enciende la tele, e inmediatamente se encuentra inmerso en una retransmisión de un partido de tenis entre dos checos de los que nunca había oído hablar. Una débil voz en los más recónditos rincones de su mente le dice que algo importante pasaba en el coche, pero está bien seguro de que no hay forma de que pudiese entenderlo, así que opina que es mejor no pensar sobre ello. (Ésta es también la política de Luis acerca del hambre en el mundo.)

Al día siguiente, Ana llamará a su mejor amiga, o quizá a dos de ellas, y hablarán sobre la situación alrededor de seis horas seguidas. Con doloroso detalle, analizarán todo lo que ella dijo y todo lo que él dijo, pasando sobre cada punto una y otra vez, examinando cada palabra y cada gesto, considerando cada posible ramificación. Continuarán discutiendo el tema, una y otra vez, por semanas, quizás meses, sin llegar nunca a conclusiones definitivas, pero nunca aburriéndose de él, tampoco.

Mientras, Luis, un día mientras ve un partido de fútbol con un amigo común suyo y de Ana, durante los anuncios, fruncirá el ceño y dirá:

– Raúl, ¿tú sabes si Ana tuvo alguna vez un caballo?

20140521

¿Cuál es la diferencia entre multas e impuestos?

¿Cuál es la diferencia entre multas e impuestos?

Una multa es un impuesto por hacerlo mal.
Un impuesto es una multa por hacerlo bien.

20140420

Mariconadas flagrantes (Lord Kaprino, va por ti)

Mariconadas flagrantes (Lord Kaprino, va por ti)

Mariconeos de ayer y hoy


Estar más de 30 minutos en Internet sin mirar tí­as en bolas

Y no valen disculpas como "estoy buscando información para un trabajo" o "estoy consultando el extracto de la caja".
¿ Para que coño tienes acceso a internet si no es para ver mujeres que no podrias ver de otra forma ?


Pedir medias raciones o medios platos

Se les llama raciones y platos porque ya están calculados.
Es decir: un hombre come una ración de patatas bravas o un plato de cocido.
Quien come media ración es medio hombre.
Peor andan aquellos que piden platos terminados en "ito" o "ita". Por ejemplo: "Camarero, tráigame un arrocito".
¡Menudo maricón!


Consolar a las ex-novias de los amigos

La única excusa para que un hombre haga eso es que después se la pueda cepillar, o bien conseguir así­ que ella le explique algo que él pueda echar en cara a su amigo (preferentemente alguna situación embarazosa o algún vicio insospechado que él tiene).
De lo contrario, que se vaya a llorar al hombro de su puta madre.


Llegar a los 30 años sin barriga

Si a esa edad te preocupas del fí­sico, estás listo.
Como todo el mundo sabe, la mujer prefiere al hombre rico antes que al hombre atractivo.
Deja de preocuparte por tu barriga y mira más por tu bolsillo, porque esas adorables teenagers le dan más importancia al BMW y a tu tarjeta de crédito que a los músculos de tu abdomen.


Chupar un polo

El verbo "chupar" no debe formar parte del vocabulario de un hombre; un hombre de verdad se come los helados a bocados, y no a chupadas. Lo único que se le permite chupar a un hombre son tetitas y chochetes...lo demás es pura desviación.


Tener como animal de compañí­a un gato

El gato, en sí­, no pasa de ser un perro amariconado.
Eso de lamerse todo el puto dí­a y no querer bañarse es muy sospechoso. Además el gato hace "pipí­" y "popó", y luego lo esconde debajo de la tierra (es como lo de bajar la tapa del váter).
El animal de compañí­a del hombre es el perro: arrambla con todo, mea y caga en cualquier parte, bebe agua del retrete y obedece a base de patadas.
¡Tener un gato en casa es cosa de moñarras!


Salir a bailar

¿Qué mierda es ésa?
El hombre sale para beber, para hacer el burro, para ligar con guarras... el hombre que sale "a bailar" no es hombre.
Como mucho, uno puede dar unos pasos en la pista de baile, con la clara intención de aproximarse a la titi que le llama la atención.
El hombre que sale a bailar es abyecto y vicioso.


Beber cosas con nombres exóticos

"Sex on the beach", "dry Martini", "bloody Mary"...todo mariconadas.
El hombre no tiene caprichitos; bebe lo que todo el mundo conoce: vodka, whisky, tequila, cerveza... mucha cerveza.
Los detalles en el vaso del hombre son limón, hielo o palito, según la bebida.
La pajita y la sombrilla dan que pensar. Son cosa de moñas.


Fijarse en cómo visten los demás

¿Tú eres de esos que se dan cuenta de que tu amigo lleva la misma camisa que ayer?
¡Maricón!
¿Cuál es la diferencia entre salir a tomar unas cervezas con una camiseta de propaganda y salir con un polo Lacoste? ¡Ninguna!
Si tu amigo va haciendo el ridí­culo, peor para él y mejor para ti (más titis te tocan).
Si te fijas en si la ropa que llevan tus colegas combina, seguro que eres de esos a los que les gusta dormir con un cacho de carne metido detrás.


Pedir caipiriña con sacarina

¿Tú pides caipiriña con sacarina?¿en serio? ¿estás de régimen o qué cojones te pasa? ¿bebes o no bebes?
La caipiriña es lo siguiente: limón, hielo, AZÚCAR y vodka.
Si quieres pedir una cosa distinta, tienes que decir:
"hoy voy a pedir una bebida de marica; dame un vaso con limón, vodka, hielo y sacarina".


No ir de caza porque no hay sitio para cagar

Un hombre caga donde más le apetece. Quien nunca ha experimentado avistar un jabalí­ con los calzoncillos bajados no sabe que es ser un hombre. Lo que las mujeres no saben es que ir a cazar es en verdad una excusa para los hombres para mear por todo el campo y así­ marcar el territorio.


Mirar el buzón todos los dí­as

De maricas. Un hombre llega a casa después de ocho horas de duro trabajo y tres de tomar copas con los amigos, cansado, sudado y medio borracho... así­ que os parece que es la primera cosa que hace??? Mirar el correo??? Por el amor de Dios, un hombre solo mira el buzón si le cortan el agua, la luz o el gas. Además, habéis visto las llaves de los buzones, lo pequeñas que son? Vamos, que no están hechas para los fuertes dedos masculinos Son solo para chicas y afeminados.


Pedir descafeinados, café con leche desnatada o similares

Maricón el último. A ver, un café es un café! Es fuerte, intenso, aromático.... es masculino!!!! Las únicas cosas que se le pueden añadir al café son leche entera, coñac y güisqui, y todo lo demás son cosa de nenas. Donde se ha visto "oye chaval, me tiras la cafeí­na del café..." Mariconazo!!!!!


Dejar que una mujer nos reviente los granos

Es totalmente de maricas! Los granos de un hombre no son para ser reventados. Un hombre es una máquina autosuficiente en materia de salud e higiene. Los hombres solo van al médico y se bañan por que sino las mujeres no se acuestan con ellos.


Saber el nombre de más de cuatro pasteles

Un hombre solo conoce, como mucho, la tarta Santiago, el Tiramisú, el Roscón de Reyes y la tarta de manzana. Lo suficiente para poder desayunar en el bar y tomar postre a la hora de comer. Donde se ha visto que un "hombre" como Dios manda entre en una pastelerí­a y diga "Disculpe, me podrí­a poner dos Garibaldis, una Pirámide y un Éclaire?" Vamos, con 20 equipos en primera división y 24 jugadores en cada equipo... a quien le queda sitio en la memoria para recordar los nombres de los pasteles???


Pescar con caña

Para sarasas. Una cosa es salir a la mar a las dos de la mañana con doce amigotes, todos completamente borrachos, para tirarlas redes mugrientas desde una barca llamada "Las tetas de Judas". Y otra muy distinta irse el domingo por la tarde en coche a los espigones con la caña, el tupper con la tortilla de patatas y la cola light. Por no hablar de esos los pececillos minúsculos en un cesto ridí­culo...Lo bueno de pescar es salir quince hombres en barca y no saber cuantos van a volver...


Alimentar al perro con comida para perros

Solo un marica castigarí­a así­ a su perro!!!! La comida para perro la han inventado las multinacionales para amariconar a los pobrecillos. Un perro come lo que se cae al suelo o lo que desentierra. Es después de comer esas mierdas enlatadas que se vuelven afeminados: ya no beben agua del water, no tocan nada podrido y dejan de perseguir a los gatos.


Ir a la feria del libro

M-a-r-i-c-a! Para que gastarse los euros en libros cuando se puede ir a una feria agrí­cola y traerse una oveja a casa? Una feria de hombres es levantarse aun resacoso a las siete y media de la mañana, calzarse unas sandalias e irse para la feria de la cebolla de Villa Arriba, a la del tractor de Navas o a la recauchutados de Barbate. Una feria de hombres significa cervezas, cosas que manchen, risas, pedos y eructos, y jamás es pasarse el dí­a entre libros y sus amanerados autores firmándolos.


Conducir con las dos manos

Gay. Si los "cowboy"s consiguen atar con el lazo a los bisontes con una sola mano...porque un hombre ha de precisar las dos para agarrar el volante? El último sitio donde un hombre precisa tener dos manos es precisamente el volante. Las manos al volante solo para dos cosas: adelantar o tocar el claxon, para el resto la mano derecha ha de estar libre para poder sintonizar el partido en la radio, hablar por el móvil, agarrar la cerveza y sobre todo para meter mano a la chavala que va al lado.


Pasear a los perros con cadena

Los perros han nacido para andar sueltos, pasear al perro es una actividad de riesgo. Nunca sabes hacia a donde va a girar, si va a volver a casa, si va a morderle la pierna a un policí­a, tirar al suelo una vieja o si va a ser atropellado por un camión. Las cadenas son para los niños y no hay mas discusión.


Mirar la fecha de caducidad de los alimentos en el super

De nenas. Un hombre no mira esas cosas porque es inmune a los alimentos caducados. Como se ha dicho es una maquina autosuficiente en salud, y unas salchichas caducadas o un filete de pollo un poco pasado son beneficiosas para la fauna intestinal masculina. Por no hablar de los que tocan los tomates, los pimientos, etc., en el super para ver el estado... Maricas!!!! Bueno, eso es todo. Ale, a cuidarse !!